Gorda y con psoriasis ¿me merezco salir a la calle?

psoriasis aclara la psoriasis en las uñas

La psosiaris llegó a mi vida siendo una niña. Yo me mordía las uñas, y de pronto las de los dedos gordos de las manos comenzaron a crecerme estriadas. Mi madre me decía que eso me pasaba por no parar con los mordiscos, y que eran hongos, pero yo la roía todas igual y el resto se veían sanas. Me pasé años con psoriasis localizada justo en esa zona, hasta que en la adolescencia las mismas líneas empezaron a aparecer en el resto de las uñas de las manos. Era cuanto menos curioso, porque de repente tenía las uñas de los pulgares y los dedos índice afectadas y el resto sanas. Hasta que se extendió por todas ellas. Además de esas estrías en la superficie, la psoriasis de mis uñas hace que estas me crezcan a más velocidad y separadas de la carne, por lo que tengo más riesgo de roturas, de que se me enganchen a traición y de que se acumule la suciedad bajo ellas. El nacimiento tampoco es uniforme, y la línea blanca que separa la punta de la uña del resto de ella, en mi caso es súper imperfecta, a veces llega hasta la mitad del dedo, no es recta y además tiene una tonalidad amarillenta, sin contar con las placas de piel afectada que crecen debajo de la uña. ¿Es agradable vivir con psoriasis? Claramente no.

Psoriasis en la niñez. El caso es que cuando el dermatólogo me diagnosticó psoriasis de niña, ya nos dijo que tenía un fuerte componente hereditario, aunque hasta entonces nadie recordaba haber visto a otros afectados en mi familia. Además de ser incurable ¡ole y ole! Vaya suerte. También nos comunicó que mi caso era rarísimo, porque la psoriasis suele afectar a la piel, al cuero cabelludo, y ya en casos muy avanzados a las uñas y las articulaciones. Y yo, siendo niña, había empezado por el final. Hasta hoy, con 34 años, tengo la piel perfecta, una piel normal, sin alteraciones de ningún tipo y la psoriasis sigue ahí, arrinconada en todas mis uñas de la mano y ahora también en las de los dedos pulgares de los pies. Sólo con estos desperfectos corporales, no puedo decir que la psoriasis haya sido un impedimento para nada en mi vida. Eso sí, la oculto todo lo que puedo y no salgo sin pintarme las uñas antes, pero mi afición a la laca de uñas ya no sé si viene de este intento de ocultamiento de la psoriasis desde pequeña, o de mi gusto por la cosmética en general.

Aclara la psoriasis. Supongo que la adolescencia debió ser la etapa más dura para esto de tener una enfermedad crónica que me afeaba una parte del cuerpo que me negaba a mostrar a los de más. Y fue entonces cuando descubrí datos como que los enfermos de psoriasis tienen una de las tasas de suicidio más altas del mundo. Lo ideal para una jovenzuela, vamos. Hace unas semanas, conocía la campaña Aclara la psoriasis a la que se ha sumado Madresfera, con importantísima información acerca de los nuevos tratamientos para paliar los daños de la psoriasis, los trastornos emocionales en quienes la sufren y sobrellevar la enfermedad con optimismo. Si eres uno de los afectados, puedes encontrar información y ayuda en las webs de Aclara la psoriasis y de Acción Psoriasis y en Tú cuentas mucho. Más que nada porque no estamos solos, ya que hay 125 millones de personas en el mundo afectadas por algún tipo de psoriasis ¡y no nos podemos ocultar todas bajo las piedras! A día de hoy, ya no es como en mi infancia, cuando me recetaron unas pastillas carísimas y el farmacéutico me elaboraba una pócima que me aplicaba en las uñas y con lo que nunca conseguimos resultados visibles.

La psoriasis no es una enfermedad de la piel. Aunque lo parezca, sino del sistema inmune, por lo que hay rachas de tu vida en la que estarás mejor, épocas en las que tendrás brotes infernales, y situaciones de estrés, o medicamentos o cantidad de cosas que pueden influir en que te sientas mejor o peor. Pero claro, llega el buen tiempo y ¿quién tiene ganas de lucirse ante los ojos de los demás? Pues todos deberíamos. Yo pienso sacar mis carnes redondeadas al sol, porque la vida se pasa volando como para dejarnos amedrentar por cuestiones estéticas. Además, a mí un poquitide sol suele sentarme bien para tener menos picores y hasta una vista más favorable de mis lesiones. Por eso, he decidido hacerme eco de la campaña #aclaralapsoriasis y tengo en mente sacar unos minutos para poder buscar especialistas en mi zona y pedir una nueva valoración de mi caso, ya que hace 20 años que no paso por consulta en relación a esta enfermedad.

Pues hasta aquí, mi pequeña aportación personal para hacer difusión de la vida de una enferma de psoriasis, y concienciar a la sociedad acerca de lo difícil que puede llegar a ser convivir con ella por el rechazo social que genera. ¿Padecéis esta enfermedad? ¿Conocéis a alguien bajo tratamiento?




Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

Un comentario:

  1. Aquí una gorda (y mucho!), sin psoriasis, pero gorda al fin y al cabo.

    Yo conozco una chica, tiene psoriasis pero creo que no muy grave porque yo nunca le he visto nada la verdad, pero bueno en cualquier caso.. claro que mereces salir a la calle mujer!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.