4 meses con En tu línea ¡y lo dejo!

4 meses con En tu línea embarazo

4 meses con En tu línea, 11 kilos perdidos, muchos alimentos prescindibles eliminados de mi día a día y del de toda la familia. Algún que otro sacrificio llevadero, un importante cambio de hábitos y unos progresos que siempre han ido a más. Sin sufrir estancamiento, ni recuperar lo perdido y, la verdad sea dicha, con poca actividad física que me ayudase a lograr mejores resultados. Nada más que paseos cortos, con una media de 5.000 pasos diarios recorridos al ritmo de mi hija de 2 años y medio y poco más. Estoy muy contenta con los resultados y sin embargo ¡tras 4 meses con En tu línea me marcho! ¿Por qué? Pues lo abandoné en julio, y no precisamente porque me diesen pánico los excesos veraniegos, los buffets libres y la salida de la rutina alimentaria que estaba logrando consolidar. Sino porque ¡estoy embarazada! Por segunda vez, y pese a que el plan de En tu línea me parece compatible con el embarazo (no creo que haya ninguna matrona ni ginecólogo que me recomiende comer más bollería industrial y menos verduras, o más grasas y menos pescado a la plancha) lo cierto es que durante la gestación cada mujer puede sufrir desarreglos variados por cuestiones hormonales, o por otros problemas de salud puntuales como la diabetes gestacional (que por mi exceso de peso y antecedentes familiares siempre me ponen en riesgo) por lo que he decidido dejar de contar SmartPoints hasta después del parto. Sobre todo por estos motivos.

Adelgazo en el embarazo. Sin vómitos, ni náuseas y porque sí. Pero ya me pasó durante la primera preñez y en esta parece que la cosa ha empezado igual. A punto de cumplir los 4 primeros meses ya he perdido más de 5 kilos respecto a mi peso inicial. La vez anterior perdí 11 kilos en total. Y no es precisamente por vigilar más mi alimentación, sino porque por mucha hambre que tenga enseguida me siento saciada, con dos cucharadas me da la impresión de estar a punto de reventar y tengo que dejar de comer para no sentirme pesada. Esto hace que tenga que comer cada poco tiempo y en poca cantidad, y por lo visto mi organismo debe agradecer este cambio en los hábitos alimentarios, porque los kilos se me caen solos.

Los antojos. Llevaba 3 meses estupendo siguiendo el programa de En tu línea a rajatabla y sin ansiedad de ningún tipo, ni deseos pecaminosos que se escapasen a mi recuento de SmartPoints. Sin renunciar a nada pero limitando el consumo de muchos alimentos poco favorables para avanzar con la pérdida de peso. Sin embargo, desde el segundo mes del embarazo, empecé a sufrir unos ataques descomunales de ansiedad por comer cosas dulces. Iba atracando los supermercados que encontraba a mi paso y lo mismo me zampaba medio paquete de galletas que 3 napolitanas de chocolate, una tras otra. Sin respirar. Como soy muy disciplinada para apuntarlo todo, cuando volvía a casa tras la recaída e introducía lo que había engullido deprisa y corriendo en la app de mi móvil ¡aquello era para echarse a llorar! Me faltaban SmartPoints cada día y la cosa empezaba a agobiarme. Por suerte, estos deseos irresistibles no me atacan a diario, pero cuando lo hacen ¡tengo que comerme todo lo dulce que haya a mi alcance!

Intento mantener los buenos hábitos. No quiero dar carpetazo a todo de golpe, y mi idea es seguir comiendo de una forma más sana y equilibrada, pero por ejemplo, hay días en los que el pescado no quiero ni verlo, ni olerlo, y aunque debo cocinarlo para los demás, soy incapaz de llevarme un trozo a la boca. Esto ya me pasó durante mi anterior embarazo, que prefería no comer a tratar de saciarme con alimentos que no me apeteciesen nada. Espero ir controlando esta situación, porque el problema es que lo que suele apetecer no es nada recomendable ni para embarazadas, ni para una curvy a dieta, ni para nadie en general.

Desde ahora hasta marzo, fecha en la que habrá nacido mi nueva criaturita, el plan es intentar mantener el peso a raya porque con mi cuerpazo lo ideal sería no coger más de 6 kilos durante toda la gestación. Con un poco de suerte ¡ojalá lo logre e incluso pierda peso como la primera vez! A partir de ese momento, trataré de enmendare y hacer correctamente todo lo que no hice durante los inicios de mi primera lactancia: seguir una dieta equilibrada, tratar de no desquiciarme con la organización de la casa y los niños, no saltarme comidas y no abusar de los beneficios de dar el pecho para recuperar la forma creyendo que nunca jamás volveré a engordar… En definitiva, que durante unos meses se acabó mi plan de adelgazamiento con En tu línea, pero creo que pasada esta etapa de mi vida, lo retomaré con muchas ganas y con unos recuerdos inmejorables, gracias a los kilos perdidos. ¿Vosotras tuvisteis que suspender alguna dieta debido a un embarazo?

Mamá curvy

Siempre he sido una chica de talla grande pero la maternidad me hizo ser consciente de que ahora sí que no hay vuelta atrás. Por eso creo que la felicidad no se mide en kilos de peso, sino en curvas sinuosas. Si piensas que ser madre y sentirte mujer no son rasgos definitorios incompatibles ¡este es tu lugar!

8 comentarios:

  1. Yo no he hecho dieta nunca y admiro mucho tu fuerza de voluntad. Enhorabuena por todos esos kg que se han ido, ahora supongo que mientras mantengas lo de comer un poco sano ya va que chuta. Te va a salir el bichillo bien horneado! 🙂

  2. Oyoyoy!!! Vuelvo de mis vacaciones y me entero de esto!!! Enhorabuena! !! Te voy a cotillear el blog madre!!! ????

  3. Me encanta tu fuerza de voluntad. La mía se quedó en casa de mi madre el día que me fui a vivir con mi marido (sí, era mi madre, vale, lo reconozco. jajaja!) Hemos probado a hacer dieta, pero aún que le pido a mi queridisimo esposo que no compre algunas cosas, me ignora y me dice que son sólo para los fines de semana, pero acabamos comiéndolas entre semana. Total, que no hay dieta que aguante una semana en esta casa.

    Me alegro muchísimo por ti, por lo bien que has llevado la dieta y por lo bien que te tratan los embarazos hija mía, ya 5 kgs menos es una pasada!! Te vas a quedar con un tipín al final que no veas! 😉

    • Las tentaciones tengo comprobado que es mejor no dejarlas entrar en casa. si están aquí, las acabas cogiendo. Si tienes un antojo y tienes que salir de casa para satisfacerlo, te lo piensas mucho más y al final no vas a por él. En mi caso, este hombre suele quejarse de que lo más goloso que tenemos a veces son las galletas María… Pero es que or mucha fuerza de voluntad que haya si no te los de frente, todo el proceso se facilita un montón.

  4. Marisa Sepuleveda

    Enhorabuena por el nuevo bebe y por haber tenido la fuerza de voluntad de estar tanto tiempo a dieta. Y tambien mucho animo para poner en practica lo que dices en tu ultimo parrafo. Yo pensaba lo mismo en mi primer embarazo pero luego cuando nacio la peque me di cuenta de que no podia conseguirlo. Con este segundo embarazo la verdad es que ya ni me lo he planteado… Yo tambien soy de las que adelgazan durante el embrazao y la lactancia, a mi lo que he hizo engordar de nuevo fue el empezar a trabajar porque ya no tengo tiempo para pasear y porque me tiro todo el dia sentada delante de un ordenador. Muchos animos y seguiremos tambien tu embarazo 😉

    • Es que trabajar sentada es una perdición. porque cuando llegas a casa quieres descansar y si los niños te dejan ¡a sentarte otra vez! Yo me paso el día frente al ordenador, si bien es cierto que al haber tenido a mi hija conmigo hasta que ha comenzado el cole, debía levantarme cada pocos minutos (o segundos) dependiendo de la trastada que estuviera haciendo, pero ni siquiera así perdía un gramo. Y si sumamos la vida sedentaria a una mala alimentación ¡pues tenemos el lote completo para un peso poco saludable! A ver qué tal sigue avanzando este embarazo y el post parto.

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